jueves, 11 de mayo de 2017

Hay diferencias entre AMAR y QUERER.



—Te amo —le dijo el Principito.
—Yo también te quiero —respondió la rosa.
—Pero no es lo mismo —respondió él, y luego continuó— Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.

Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.
Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo.
Amar es desear lo mejor para el otro, aun cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aun cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.
Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro. Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar. Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se da en el conocimiento.
Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza. Y conocerse es justamente saber de ti, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.
Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.
Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como pareja, padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.
—Ahora lo entiendo —contestó ella después de una larga pausa.
—Es mejor vivirlo —le aconsejó el Principito.

martes, 11 de abril de 2017

Plan Estratégico hasta 2030



Cuando llegan los 30 el mundo espera cosas de ti sin importar si tú mismo estas en condiciones de asumirlas, implica que la época de rebeldía ha quedado atrás y la madurez está tocando la puerta. Se espera por ejemplo que seas un tipo serio, enfocado y centrado todo el tiempo, las bromas, las risas, las equivocaciones, el derecho a fracasar, lanzarte de cabeza en los ríos, sentarte en la esquina con los socios,  la libertad de pensar en boberías o reírte de ellas si te da la realísima gana ya no debería ser parte de tu comportamiento, a lo que respondo: me niego. Me niego porque todo el que me conoce solo podrá decir que he sido tremendo, mal hablado, cuentero, bailador, desorganizado, intranquilo, siempre dispuesto a reírse a costa de las tonterías de  los demás y feliz , y como eso me define no voy a dejar de serlo, he dicho.

También se espera que tengas resuelto tu presente y muy claro tu futuro. Me niego, y lo hago porque vivo en Cuba, no me puedo dar esos lujos, me despierto pensando en cumplir mis tareas del día, planifico no más allá de la semana que corre, en abril no suelo pensar en vacaciones, quizás solo en flores. Tengo aspiraciones, no lo niego, pero son alcanzables, las pequeñas victorias a la larga suman más y mejor, también ayuda estar complacido con la vida que tengo, ganada, no heredada. 

A los 30 DEBES haber encontrado a tu pareja y estar en plena construcción familiar. Me alegra dormir a pierna suelta por el hecho de no dar por sentado que lo que tengo es todo lo que puedo alcanzar, está, es maravillosa, pero no me quita el sueño pensar que mañana pudiera no estar. Puedo, a espalda recta, reconstruir en oro y piedra, por el simple hecho de estar vivo, sano y libre de intentarlo.

Por tales consideraciones y asumiendo toda consecuencia de mis actos, resuelvo: viraré para la casa pasadas las 3, seguiré buceando, defenderé al Madrid,  no me olvidaré de los diálogos de Elpidio Valdés, jugaré en el teléfono, me enamoraré, lo intentaré en un karaoke muy borracho, valoraré el tatuaje, complicaré las cosas, seré un monstruo en la kisomba, seguiré estudiando cosas, aprenderé a cocinar, minimizaré remordimientos, usaré alguna vez protector solar, acumularé más recuerdos y menos cosas, elegiré mejor a mis amigos, correré una media maratón, veré un partido de fútbol en las gradas de un estadio de primera, seguiré escribiendo, me cuestionaré cosas, daré explicaciones, pediré disculpas y nunca me confesaré. No son planes, es la manera que encontré para vivir mi única vida.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Dar la cara.



Cuando me senté a escribir mi primer post, Premisas, hace ya casi 5 años, no tenía muy claro el alcance temático que daría a mi espacio, lo pensé un poco y más que un poco, y decidí finalmente dedicarlo a expresar mi manera de ver la vida, a dar mi opinión sobre el amor, los amigos, las nostalgias, los encuentros, las tristezas, los dolores, además, prometí no hablar de deportes, por miedo a ser parcial en mis pasiones, y no hablar de política tampoco, porque hay mucho tonto suelto, y soy de mecha corta. 

Pero hoy, hoy no puedo dejar de escribir, hace tiempo descubrí que es mi manera de encauzar mis impresiones, mis desconsuelos, mis desengaños, y de esos tengo muchos en estas horas. No me vale que estaba viejo, no me vale que estará en la gloria, no me vale que hizo en una vida lo que muy poco harán en muchas si pudieran, no me valen las flores, los trovadores cantores, las redes sociales, los epítetos abyectos de los que no comulgan, pero tampoco respetan, no me valen las promesas en silencio, las miradas tristes, los ojos irritados de no creerlo, no estuve listo, no lo estaré seguramente, ha muerto un padre y los hijos dignos han de llorarle, han de extrañarle, han de recogerse en apretado abrazo, han de jurarse en silencio y voz viva para el que dude entienda, que ser digno no puede ser una consigna, sino una virtud que define al verdadero ser humano. Estoy inspirado, porque estar triste es una manera de estarlo. 

Hay cauces que no soportan puentes, hay vientos para todas las alas, hay respeto para todas las creencias, hay cubil para todas las manadas, y nadie dude que hay vergüenza para mostrar el alma, hay cojones para dar la cara.