En el banco del salón de última espera, donde los automatismos deberían hacer de este un lugar frío y casi deshumanizado, el 3er mundo lo preña en cambio, de muchas emociones, bien lo sabe el que ha viajado con CUBANA. Cuento los minutos que abren la puerta del cielo a mis próximos días, siempre que hago este viaje me embarga la emoción de reencontrar la familia, los lugares, los olores, incluso los problemas y carencias que me definen como hijo orgulloso de esa tierra de ríos y gente humilde.
Escucho la música que mi variadísima lista decide soltarme oído abajo, rezo porque a nadie le dé por curioserar en el cromatismos de mis ojos, casi rojos como casi curados, si sucede, me defenderé alegando lo poco que me dejó dormir la hermosa dama de cabellos de sol que plácidamente deambula por mi cama a estas horas empeñada en despedirme como dios manda, seguramente es lo que más voy a extrañar estos días de distancia, extrañar dicen, es bueno para reforzar posiciones, pero ahora mismo me gustaría tenerla más y extrañarla menos, hace mucho frío en el salón de ultima espera.
Una esquina de cualquier lugar de mi Mancha, donde no pagas la entrada y te sientas donde puedas..
lunes, 25 de septiembre de 2017
jueves, 11 de mayo de 2017
Hay diferencias entre AMAR y QUERER.

—Te amo —le dijo el Principito.
—Yo también te quiero —respondió la rosa.
—Pero no es lo mismo —respondió él, y luego continuó— Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.
—Yo también te quiero —respondió la rosa.
—Pero no es lo mismo —respondió él, y luego continuó— Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.
Querer es esperar, es
apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces,
cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos
corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.
Si quiero a alguien, tengo
expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El
problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras
motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo.
Amar es desear lo mejor para
el otro, aun cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas
feliz, aun cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento
desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón.
Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.
Cuando una persona dice que
ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre
por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del
otro. Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y
puro placer de dar. Pero es cierto también que esta entrega, este darse,
desinteresado, solo se da en el conocimiento.
Solo podemos amar lo que
conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y
el alma no se indemniza. Y conocerse es justamente saber de ti, de tus
alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error.
Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para
momentos de alegría.
Amar es la confianza plena
de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión
egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el
tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.
Amar es darte un lugar en mi
corazón para que te quedes como pareja, padre, madre, hermano, hijo, amigo y
saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el
contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y
dejarse amar.
—Ahora lo entiendo —contestó ella después de una larga pausa.
—Es mejor vivirlo —le aconsejó el Principito.
—Es mejor vivirlo —le aconsejó el Principito.
martes, 11 de abril de 2017
Plan Estratégico hasta 2030
Cuando llegan los 30 el mundo
espera cosas de ti sin importar si tú mismo estas en condiciones de asumirlas, implica
que la época de rebeldía ha quedado atrás y la madurez está tocando la puerta. Se
espera por ejemplo que seas un tipo serio, enfocado y centrado todo el tiempo,
las bromas, las risas, las equivocaciones, el derecho a fracasar, lanzarte de
cabeza en los ríos, sentarte en la esquina con los socios, la libertad de pensar en boberías o reírte de
ellas si te da la realísima gana ya no debería ser parte de tu comportamiento,
a lo que respondo: me niego. Me niego porque todo el que me conoce solo podrá
decir que he sido tremendo, mal hablado, cuentero, bailador, desorganizado,
intranquilo, siempre dispuesto a reírse a costa de las tonterías de los demás y feliz , y como eso me define no
voy a dejar de serlo, he dicho.
También se espera que tengas
resuelto tu presente y muy claro tu futuro. Me niego, y lo hago porque vivo en
Cuba, no me puedo dar esos lujos, me despierto pensando en cumplir mis tareas
del día, planifico no más allá de la semana que corre, en abril no suelo pensar
en vacaciones, quizás solo en flores. Tengo aspiraciones, no lo niego, pero son alcanzables, las pequeñas
victorias a la larga suman más y mejor, también ayuda estar complacido con la
vida que tengo, ganada, no heredada.
A los 30 DEBES haber encontrado a
tu pareja y estar en plena construcción familiar. Me alegra dormir a pierna
suelta por el hecho de no dar por sentado que lo que tengo es todo lo que puedo
alcanzar, está, es maravillosa, pero no me quita el sueño pensar que mañana
pudiera no estar. Puedo, a espalda recta, reconstruir en oro y piedra, por el
simple hecho de estar vivo, sano y libre de intentarlo.
Por tales consideraciones y asumiendo toda consecuencia de mis actos, resuelvo:
viraré para la casa pasadas las 3, seguiré buceando, defenderé al Madrid, no me olvidaré de los diálogos de Elpidio
Valdés, jugaré en el teléfono, me enamoraré, lo intentaré en un karaoke muy
borracho, valoraré el tatuaje, complicaré las cosas, seré un monstruo en la
kisomba, seguiré estudiando cosas, aprenderé a cocinar, minimizaré remordimientos,
usaré alguna vez protector solar, acumularé más recuerdos y menos cosas,
elegiré mejor a mis amigos, correré una media maratón, veré un partido de fútbol
en las gradas de un estadio de primera, seguiré escribiendo, me cuestionaré
cosas, daré explicaciones, pediré disculpas y nunca me confesaré. No son
planes, es la manera que encontré para vivir mi única vida.
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