lunes, 6 de junio de 2016

Poderes



A veces pienso que sería genial tener poderes para saber si saldré herido y hacer un balance previo para decidir entonces, y tener todo bajo control y saber cuándo cortar o prolongar para no sufrir o no desperdiciar momentos únicos y,y,y y todos los y que pudiera manejar y evitar todos los upss asociados que vendrían, un montón de veces me vendrían de maravillas esas habilidades. 
  Eres como un otoño en Cuba, solo te das cuenta cuando ya está ahí, no notas la transición, abres los ojos y ya lo estás viviendo y tienes que apurarte porque sabes que no demorará mucho y no te lo puedes perder de ninguna manera, de sobra es sabido que el porvenir no es nostalgia,  contigo el amor solo es posible aquí y ahora, el pasado y el futuro son formas de evitar el amor, contigo no da tiempo a acostumbrarse pero tampoco deja espacios al olvido, no da tiempo a memorizarte pero quedan guardados tus olores, tus colores, tu impedancia.
 Aquí lo dejo, con mi sonrisa de siempre y convencido de que por algo realmente lindo vale la pena incluso salir herido.

miércoles, 27 de abril de 2016

Cita con ángeles



Tengo una cita con Dios a las 6, y con el Diablo a las 8, con uno comparto incierto futuro y presente, con el otro, pasiones indecentes.  Con uno comulgo atenciones, vivencias, canciones… Con el otro, lo que no digo a la gente. Uno me dice camina conmigo, ten fe, la vida no es urgente…,  el otro me invita a correr, a sentir, a vivir sin importar lo que diga la gente. A quien hago caso? Pregunta inminente, la respuesta no puede esperar a que un día decida ser solo el buen hombre que mira de frente, o en cambio decida ser solo la parte de mí que murmura la gente. No sé encarcelar las mitades, no aprendí a ser inconsecuente.

viernes, 19 de febrero de 2016

La bendita.



Con tantas suegras que te dio la vida y no te cansas de decir si quiero.  Reza el poeta de lascivia y cultura generosa. 

Pero bendita hija de tu madre seas, bendita tu boca, tus cejas y tus manos heredadas, bendita la hora en que decidieron engendrarte, bendita playa, bendita arena y miradas extraviadas, bendita tus caderas, bendita bailarina y cuantas gafas rompí en aquella arena, bendita caminata que me llena de dolores la osamenta, benditos tus besos, tus suspiros, tu prestancia, que son crimen y castigo, que hacen blanco en mí, que me alcanzan viejo y cansado de sentir, que son irreversibles y piden paso a ritmo de trompeta, que son irrespetuosos rayos de luz que entran en mi estancia , que me despiertan del letargo de no amar o de mal amar y me convocan al combate de las ganas, y salvando las distancias con Villena, querida mía, yo también te escribo desde el alma.