miércoles, 21 de mayo de 2014

¨Practicar el sexo con alguien que no hable ni una sola palabra de tu idioma.¨

Durante años hemos escuchado el mantra de que la comunicación es la base de una buena relación, pero no todo el mundo está de acuerdo con eso. Por lo pronto, la psicóloga norteamericana Sue Johnson, especializada en la terapia focalizada en las emociones, lo que los anglosajones llaman ETF (Emotionally Focused Therapy), sostiene que los cimientos para una buena armonía en la pareja pasan por establecer una conexión emocional segura y fortalecer el vínculo afectivo. Johnson describe en su obra cómo en sus inicios como terapeuta de parejas se dio cuenta de que éstas no querían ser razonables y que el amor tenía más que ver con cosas no negociables ni lógicas que con argumentos intelectuales.

Las emociones pueden expresarse de palabra, pero parece que no es tan importante lo que se dice sino cómo se dice y, de la misma forma que a los bebés no solo hay que comunicarles que se les quiere sino que es más importante abrazarlos, tocarlos, jugar con ellos y demostrarles nuestro afecto, más con hechos que con palabras, lo mismo nos ocurre a los adultos.

En un artículo titulado Lovers who speek different languages (literally), el escritor canadiense Mark Moyes relataba sus experiencias cuando fue a vivir un tiempo a Japón y conoció a una japonesa con la que intimó. El completo desconocimiento de la lengua del otro, convirtió la relación de pareja en una película muda o, como mucho, en una de Tarzán en la que los diálogos se reducían a la frase “yo Tarzán, tu Jane”, pero la falta de entendimiento, lejos de ser un impedimento para la relación o para el sexo, como reconoce Moyes, fue más bien una ventaja. El escritor aprendió mucho sobre comunicación no verbal y, como cuenta en el artículo, “el amor y sus más primitivos elementos: actitud protectora, ternura, intimidad… crecen más rápido cuando uno no puede protegerse detrás de las palabras. Cuando solo eres algo”.

Cuando no hay vocabulario, hay que recurrir a otro lenguaje, generalmente más rico y que todos conocemos, y que describe mucho mejor nuestras emociones. ¿Necesitan los dueños de perros, gatos u otras mascotas, una lengua para comunicarse con sus amigos más fieles? Yo más bien pienso que si los animales y los humanos tuvieran un lenguaje común, desaparecería toda la magia y la grandiosidad que existe entre un hombre y su perro.
Nota>:idea surgida en algún lugar interesante…

lunes, 7 de abril de 2014

Poema I

Si no te pensara de la forma en que lo hago sería más sencillo, si no tuviera necesidad mortal de un beso para conciliar el sueño, si pudiera dormir a pierna suelta sabiendo que no estás bajo mi abrazo, si despertar contigo ya no fuera entretenido, si pudiera moverme a cualquier lado siempre que fueras en la otra dirección y eso estuviera bien para mi, si no fueras de otra especie, si tus pequeños pies no sostuvieran tus enormes consecuencias, si no me encantaran tus aires tan naíf,  si estuviera saciado de tus labios, si hubiera perdido la esperanza de saberte mirándome hasta que la distancia borre mi presencia, si no siguieras mis ojos a donde nadie se atrevió a seguirlos y volvieras con ellos amansados, si estar contigo o no estarlo no fuera la medida de mi tiempo, si la gravedad en mi aceptara postulados, y no siempre fuera irremediablemente hacia donde estas, si tus manos no fueran tan diestras como manos creadas para un ciego, si lograr que sonrías fuera algo intrascendente, si no escucharte llamarme así como lo haces no fuera triste ruiseñor de canto inerte, si pudiéramos coexistir en el mismo planeta sin rozarnos, si no tomarte de la mano no fuera primavera de hojas secas… entonces y solo entonces podría explicarle el mundo porque hoy mi sonrisa no es parte de él. 

jueves, 13 de marzo de 2014

de musas y otras inspiraciones.




Ningún escrito que pretenda ser leído completamente debería comenzar por ¨Lo siento¨, ¨Confieso¨, ¨Reconozco¨ o ¨Intentaré¨, por muchas ganas que tengas de hacer confesiones, por mucho que sientas o intentes reconocer algo.  Aclarado esto, prosigo.

 Llevo días sin escribir y ya vuelven al parecer de su descanso programado las musas, esas musas mías que son cualquier cosa  menos ejemplo de sosiego y tranquilidad, aunque una vez hecho su trabajo, producen justo esas sensaciones, son como un buen amor, siempre dejan una sonrisa disponible. Esas son mis musas, pero también son esas que me desvelan en las noches, que hacen que escriba borradores de vida efímera todo el tiempo, que generalmente nunca llegan al papel, pero acumulan intermedios complejos, tristes  y orgullosos finales, románticas escapadas mentales a  picnics mal planificados, allá donde puedan salir a correr sin temores a que sean seducidas por mejores ideas materializadas en la fina escritura de algún otro soñador como yo.
 Al final las musas son propiedades temporales, se renuevan constantemente, aparecen en las más inverosímiles formas o situaciones, generalmente son inoportunas, pero arremeten con tal fuerza que es imposible no dejarse arrastrar literalmente, y te inquietan de una manera que ya no puedes controlar, y tienes que crear, y sufrir o amar haciéndolo, y tienes que romper, solo para encontrar una mejor palabra, una salida más elegante, un resultado que sobretodo te deje a ti complacido, porque sea dicha la verdad, escaso, pero es tu tiempo de musa, tienes que quedar satisfecho sino , ha sido tiempo mal utilizado.
La misión de ellas en el complejo mundo de las inspiraciones es desabrochar sostenes imaginativos, que mantienen atado lo que ha nacido para ser libre y virtuoso, disfrutable, seducible, admirable, que por no dejarse libre pueden perder el brillo conque han nacido, y pueden marchitarse sin duda alguna, aunque regularmente vuelvan a iluminar algún otro inquieto proceso inspirador y creativo, en alguna otra sensibilidad especial, y entonces aparece con nuevas formas, nuevos colores, huele diferente, y es tu misma musa, renacida para otras claridades artísticas. Sin duda alguna ira dejando su marca indeleble, porque eso tienen las musas también, dejan huellas a su paso, algunas tan profundas que ni las olas del mar pueden borrarlas, aunque la llenen de espuma y zarzas de otros mares.
 Tengo una amiga musa que me llena los días de frases inteligentes, porque sabe que para mí, es ese sin duda alguna el mejor de los regalos, y lo mejor, no intenta cobrarme nada a cambio, le pago siendo fiel a la  confianza en el buen uso que puedo darle a sus aportes, dice que ayuda en el fortalecimiento de mi arsenal, en la educación de mis maneras, en el perfeccionamiento de mis respuestas, dice que tengo potencial y quiere ser primera fila, y aunque a veces me parece exagerado, se lo agradezco mucho.
Que confíen en ti siempre es una sensación encantadora, pero lo es más confiar en que mis musas vuelan alto que a veces ni responden cuando las llamo o les escribo, pero que al final de las noches vuelven añorantes, cansadas, contando historias,  sedientas de moldes hechos solo a sus medidas, a refugiarse en historias inventadas solo para ellas, porque también necesitan que las mimen, que le aparten el cabello del rostro, que te quedes en silencio cuando silencio y compañía es lo único que necesitan… las musas pueden ser heridas, cuando no entiendes el extraño lenguaje en que manifiestan su magia, cuando no aguzas el oído para comprenderlas, y aunque las mías son de armas tomar, hasta hoy no me han abandonado, por eso no tengo miedo a que lo hagan, de mis musas estoy plenamente complacido, y ojalá y coincidamos también en otras vidas, ya no tan tercos, ya no tan jóvenes, ya no tan ciegos ni testarudos, ya sin razones sino pasiones, ya sin orgullo ni pretensiones. Ojalá.