lunes, 17 de febrero de 2014

Evolución


Los lunes están formalmente considerados días tediosos, sirven para justificar la ausencia de una llamada, de un mensaje o de un correo al menos, ¨estamos muy ocupados¨, imagínate después de un fin de semana el trabajo está acumulado, y realmente en la mayoría de los casos es verdad, pero hay otra cosa que debería venir con lunes, y es la mente clara, las ideas frescas, las ojeras recogidas, la distancia entre tú y tus preocupaciones, la idea al menos de que vuelves a comenzar desde este punto,  la frescura del descanso, la tranquilidad emocional que brindan las actividades puramente ociosas para el que lo prefiera, divertidas, sexuales, culturales, para el que emplee su fin de semana en esas otras cuestiones.  

 He cambiado por voluntad propia y atendiendo a mis impulsos más primarios mi estilo de vida en los últimos meses, y creo que eso es lo que me pasa, he evolucionado para el lado, Cuba nos ha enseñado que esa también es una forma de evolución válida.  He encerrado en una torre a quien solía ser, dándole paso a una nueva versión, he dado la oportunidad de probar fortuna a nuevos conceptos, a nuevas actitudes, he dejado que crezca el sentimiento de lejanía entre quienes solían tenerme cerca siempre, he ampliado el número cualitativo de amigos, pero siento el ancla que deja la piel del que antes he sido, y antes estaba seguro de haber estado feliz, una felicidad diferente, pero felicidad al fin, tan digna como la que siento hoy. Me queda claro que alejarse de la esencia de la personalidad que has cultivado toda la vida es un craso error, amén de los errores que puedes haber cometido y de que ¨cambiar¨, también puede ser positivo, pero muchas de las cosas que he logrado, muchas de las personas que me han querido en su vida, ha sido justamente motivados por la persona que he sido, justo como soy, cambiar radicalmente me haría otra persona diferente, se trata de buscar el equilibro, de implicarme en proyectos, gustos, situaciones ajenas, como manera de ampliar el abanico, de crecer, de entender a esas otras personas que están cerca,  porque eso también es válido y necesario, nunca por encajar,  pero a la vez implicarlas en las tuyas propias, en las que te hacen feliz a ti, por muy egoísta que pueda sonar para algunos, aunque yo personalmente creo que eso se llama compartir.  Supongo que algo parecido sucede con las mariposas.  

Sé que evolucionar siempre será un buen consejo, incluso me siento maravillosamente donde estoy, no tengo claro donde quiero llegar, el día que así sea mi imaginación tendrá límites, no puedo imaginar algo más triste, vivo permitiendo tener fecha de caducidad solo a las galletas de mi trabajo, a nada más, en eso soy irreductible. Por eso aunque antes mustio, como parte intrínseca del proceso, sé, gracias a esas pequeñas cosas, que ardo en ganas, sé que siento, no importa qué, pero siento, como siempre, en eso no he cambiado al menos.  Recomiendo sin ánimos de publicidad El sol y el cielo, Raúl Torres, excelente para el final de esta entrada.

martes, 14 de enero de 2014

Mis propias memorias.



¨La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado¨
                                                                       -Gabriel García Márquez


He terminado de leer el libro de García Márquez ¨Memorias de mis putas tristes¨, pequeño y bien encuadernado volúmen de no más de 100 páginas, que quizás como triste coincidencia corresponde en números a la edad del protagonista, escogido al azar entre una mar de volúmenes interesantes.

Cuando termino un libro normalmente le agradezco y le doy un beso, a modo de ritual, no sé porque, pero siempre lo hago, este en particular no me deja la tranquilidad espiritual de haber llegado a la última página, de conocer el final de la historia, de inventar mis propios finales, de juzgar según mis propias moralidades los personajes, aunque esto no sea un derecho con el que debería contar, pienso en cambio que lo que sin dudas es completamente mío, es el tiempo que dediqué a leerlo, de ahí el derecho de hacer con sus historia lo que me venga en gana, por lo cual ni beso, ni agradecimientos, este mas bien me ha dejado pensativo, con esa sensación de que es solo el pie para seguir por tí mismo la línea de pensamiento que propone, para extrapolar y revisarte tú mismo, para buscarte y salvarte a tiempo de los daños de los años, o para ponerte a tiro de las virtudes que encierra el paso del tiempo.

 Confieso que ha despertado muchas emociones raras en mí, he sentido compasión por la vulgaridad de los amores de renta, lástima por la necesidad que imponen los años de compañía cuando has llegado al final de la tuya siendo un huérfano de manos que te sustenten, asco, alivio por la seguridad de que aún tengo tiempo, miedo por el paso irreductible de los años y el deterioro del cuerpo no así del alma que trae consigo , razones para aferrarme a esas pequeñas cosas que son las verdaderamente importantes, urgencias por vivir muy sinceramente cada minuto de mi vida, sin darle tiempo al tiempo de hacerme sentir arrepentido de nada y finalmente esperanzas, esperanzas de que el amor no cree en relojes biológicos...

lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Besos o Abrazos?



Galeano comienza el Libro de los Abrazos, diciendo que recordar proviene del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón.  Ay corazón de mis suspiros, cuantos problemas me traes últimamente, pero te agradezco que me recuerdes que estas ahí, que necesito darte trabajo, que llenar de sangre mi cuerpo te aburre sobremanera,  por eso y por aquello que sabemos, te invito a reflexionar, a darle continuidad a aquella conversación, aquella que nos dejo la interrogante sobre que era más intimo, un beso o un abrazo.  Hagamos un ejercicio sencillo, recordemos. Cuando nos besa, podemos ser o no ser, cerramos los ojos la mayor parte del tiempo, solo lo abrimos para estar seguros de que no soñamos, que ella esta parada justo ahí, que estamos respirando el mismo aire los tres, que esos pequeñísimo mordiscos que electrizan, esos, deberían ser penadas por ser demasiado buenos, momento este en que invitamos a entrar a los olores, que acompasas tus latidos con los de ella… no me mires así corazón, tienes razón , no son solo así los besos que le damos, también están los desordenados, los que buscan impactar no importa donde, los que duran ráfagas, los que son como dice ella, porque nos da la gana, porque tenemos cerca un pedazo de su cuerpo y ya ese es buen motivo para besarla, sin necesidad de respuesta, sin necesidad de sonrisas, ni agradecimientos,  solo por el sencillo placer de sentirla cerca.
He hecho una pequeña encuesta entre mis amigos más cercanos sobre este tema, intentando descubrir cómo se manejan, parece una pregunta trivial, me han dicho algunos, pero tiene una respuesta de integrales triples, han dicho todos. Noto cierto tendencia a preferir los besos como muestra de cercanía, de intimidad, quizás temen a aceptar que sus parejas no son buenos o buenas besadoras(res), quizás ellos mismos no lo sean, quizás estén estereotipados e influidos, quizás no la conozcan a ella,  quizás solo respondieron sin pensar profundamente en cómo se sienten mientras abrazan o son abrazados, lo hará alguien? Alguien en ese momento se pondrá a clasificarlo? A predecir que puede significar? Espero que no, para eso existen blogs en la red que se dedican a escribir sobre ello. Al menos nosotros no hemos pensado nunca en eso hasta ahora, y estamos frente a una PC, nunca frente a una dama.
 Hemos sido abrazos por una dama de olores, primero nos pareció muy tierno, y respondimos como tal, todos juntos mostrando la alegría que producen las pelvis cercanas, los cabellos danzantes y bien perfumados, los brazos en el cuello, las palabras no pronunciadas, luego se hizo bastante más largo de lo ¨normal¨, que es lo normal en temas de abrazos?, dicen los encuestados que ¨DEPENDE¨ esa es siempre la primera palabra que nos sueltan, a los amigos, a las despedidas, a las llegadas, a las tristezas, a los reconocimientos, a los amores, a todos se les brinda abrazos diferentes, quizás sí que depende. Volviendo a nuestro abrazo, fue largo y obviamente por no entenderlo, quizás incomodo, y en este punto reconocemos que somos más de besos que de abrazos, o al menos lo éramos hasta escuchar su explicación, entonces fuimos más de abrazos, mil veces más de abrazos.